Policultivo Asociado

1998

En el espacio natural todo conspira para dar a cada ser una vida universal. El sol, el viento, la tierra, el agua parecen pulir cada hoja y cada fruto. Policultivo asociado, que fue mostrada en la exposición Trasatlántico en el Centro Atlántico de Arte Moderno (Las Palmas de Gran Canaria, España) en 1998, las papas y el maíz plantados en macetas dentro del museo bajo la luz de las lámparas fluorescentes se desarrollan seducidas por las estrategias biológicas del crecimiento. Carentes de patria terrenal y aérea, se elevan hacia las luminarias desprovistas de la voluptuosidad de lo puro, sin la fuerza de aquello que ha nacido luchando por el alimento que subyace en estratos profundos del mundo. Cultivos para la exhibición, dotados de aromas innecesarios y de un colorido inútil conservan ímpetus internos que les impulsan hacia la luz adquiriendo formas esbeltas. Pero el aire de los museos carece del dinamismo y la luminosidad de la vida en libertad y así las formas nacen de un protoplasma torturado en su manipulación primera.

La energía creadora es dirigida artificialmente hacia un estado de confusión inútil y dolorosa. La energía deja así de ser una delicia eterna para servir a una realidad preconcebida minuciosamente, estudiada para un uso distinto al de su realidad natural. Ajenas a la lógica de su vida y de su muerte. Descontextualizadas del universo, las plantas responden a los alicientes dispuestos por aquellos que tras haberse inmiscuido en su vida secreta, conocen las respuestas y las claves que activan sus más íntimos impulsos. ¿Habrá gente “tan despiadada” que esté dispuesta a hacer lo mismo con nosotros?

Cabecera de Instalaciones

Transatlántico. Centro Atlántico de Arte Moderno (C.A.A.M.) 1998

Plantación de papas y millo (patatas y maíz) en una sala del C.A.A.M.

150 macetas, 100 lámparas fluorescentes.

Comisario: Octavio Zaya