Policultivo Intensivo

1999

Las investigaciones científicas en torno a los cultivos constatan la dependencia y la servidumbre de las ciencias respecto al poder económico y político. En la obra Policultivo Intensivo, realizada en 1998 en el Centro de Arte La Recova en Tenerife, reflexiona sobre esta cuestión cuando introduce plataneras en tubos de ensayo y los coloca sobre tacos de postales de los años 60 y 70. Estas fotografías realizadas por profesionales como E. Ludwig o John Hinde Studios nos descubren cómo eran las Islas Canarias hace treinta años. Observándolas podemos analizar lo que ha pasado desde entonces. Hasta esas fechas el paisaje apenas se había transformado. Con el boom del turismo muchos de sus emplazamientos naturales empezaron a colonizarse, convirtiéndose en una fuente más de ingresos.

Hay imágenes tan luminosas que son capaces de expresar, por sí solas, al universo. Siempre nos sorprenderá ver una planta que lucha por desarrollarse al activarse su íntima voluntad de expandir sus ramas para así recibir el alimento que le proporciona la atmósfera. ¡Cuánto deseo encerrado en el cálido interior de una semilla! Las plantas parecen retener las impurezas terrestres en la tierra al sentirse atraídas por la pureza aérea y los radiantes destellos de la luz.

Es dinámica de la liberación que nos sugiere un estado placentero del espíritu en contacto con esa naturaleza ávida de elementos puros: aire, luz, agua, es precisamente el reclamo utilizado por los touroperadores turísticos para seducir a sus clientes. La banalización de las imágenes poéticas de la naturaleza es capaz de aprisionar los impulsos de la vida en una materia impura. La complejidad de la naturaleza es simplificada hasta su transformación en un mero decorado. El fotógrafo de postales interpreta convenientemente el paisaje vacacional mientras los promotores turísticos están dispuestos a ofrecernos el paraíso. Si el fruto que motivó la expulsión del hombre del edén fue la manzana. En Canarias parece ser el plátano la que nos devolverá a ese entorno placentero y sin preocupación, situado siempre cerca de los trópicos. La imagen fálica y el dulce sabor de esta fruta ha sido utilizada como reclamo y como símbolo de despreocupación y satisfacción de los deseos más terrenales. La platanera in vitro, iluminada no ya con la luz de la sabiduría sino con la de la rentabilidad económica o política, alimentada por un gel nutritivo para regocijo del orgullo canario, se convierte en símbolo de un pueblo que entiende como marca de origen estar “aplatanao” e identifica tierra con isla, aislándose del mundo en un paraíso tan endogámico como artificial.

Cabecera de Instalaciones

Centro de Arte La Recova. Tenerife. 1999

100 plataneras "in vitro", 100 tacos de postales turísticas de canarias, 100 lámparas fluorescentes y muro de bloques.

Dimensiones: 2 x 9 x 5 m.

Comisario: Fernando Castro Borrego