Seducciones

2003

Seducciones invita al espectador a sentarse en unas preciosas butacas de diseño italiano donde poder contemplar una pantalla de televisión con los informativos del Canal +. La salita de estar acoge una videoinstalación donde ha sido capturado un gesto de la presentadora española Marta Fernández que se va repitiendo al tiempo que se acelera el movimiento de la escena. Néstor Torrens ha tomado una caída de ojos con apertura de boca que, al ser montado sucesivamente, da la impresión de que esta periodista está teniendo un orgasmo.

En esta obra se invita al espectador a sentarse y disfrutar de la ensoñación erótica que protagoniza la informadora. La seducción no se ajusta a ninguna norma moral establecida, nos desafía, nos incita, nos perturba con estrategias que han sido depuradamente elaboradas. Marta Fernández se convierte así en objetivo inalcanzable de deseo, activando la imaginación del artista y en general del televidente. El peinado, el maquillaje, los gestos, la ropa, conforman el ritual narcisista de la seducción, todo esto unido a lo intangible del personajes más próximo a un ser fantásmico que a un ser real y al desconocimiento de su propia vida, convierten a esta profesional en el cuerpo de una perversión. Su sonrisa, su mirada profunda, su caída de ojos, el movimiento de sus labios activa una y otra vez la fantasía del espectador. Convivimos diariamente con ellos durante largos períodos de nuestra vida. Son guapos, inteligentes, seductores. Muchos televidentes sueñan con conocerlos pero pocos tendrán la oportunidad de aproximarse a ellos, de tocar su piel o su cuerpo que se manifiesta de forma digital, perfectamente maquillada como auténticos iconos del deseo.

Pilares de la comunicación informática son inaccesibles en la vida real para el ciudadano que les admira.

Cabecera de Instalaciones

Galería Vegueta, Arco 2003

Sillones de diseño Italiano y una pantalla.