spice space

1997

Alfombra realizada en 1997 para la misma exposición que la obra anterior, quizás sea la “s” silbante, autónoma, sin estar al servicio de vocal alguna, la que por sí sola, al estar seguida de la detonante “p” nos recuerde el sonido de la mecha encendida que precede a la explosión. Por último, al final de cada palabra un nuevo silbido simétrico a la “s” inicial advierte del final silencioso al que se llega tras cada eclosión. La sonoridad de las palabras, así combinadas, nos recuerda a una comunicación onomatopéyica, a la vez que conceptual. Palabras y significados unidos por el sonido descriptivo de aquello que intenta ubicarse junto a todo lo que nos estimula en un instante y luego desaparece como dos golpes seguidos infringidos por dos contrincantes a una pelota de ping-pon que tras cada impacto silva al atravesar el aire. Como los impulsos bruscos de un orgasmo en su proceso de eyaculación casi mecánico y las aspiraciones posteriores que lo acompañan. Como la patada que nos impulsa por el aire y el deslizamiento que sigue al golpe de la caída. Palabras dinámicas poseedoras de dirección y sentido.

Los montículos de guindillas rojas que vemos en esta obra, picantes y sabrosas, remiten al mismo momento en que las probamos. Tras el impacto en la lengua aspiramos con ansiedad para paliar el picor. Espacio destinado al condimento más doloroso de la comida. Naturaleza nuevamente vengadora. Homenaje al placer doloroso. Ejemplo de la doble vida de las plantas, de sus picantes secretos y de la dicotomía existente entre lo que se ve y lo que se siente.

Cabecera de Instalaciones

Bienal de Johanesburgo. 1997

Dos alfombras de guindillas (4 x5 m. y 1,5 x 9 m.) "Spice space" y "Hot line" 300 Kg de guindillas verdes y 50 Kg de guindillas rojas secas.

Comisarios : Okwui Enwezor y Octavio Zaya